Querido Rey Melchor (por Juan José Borrero)

Juan José Borrero (ABC)

Gracias Juanjo.

Juan JOSÉ BORRERO
Día 02/01/2011 – 08.16h
A Sevilla, carbón. Se lo merece. Hulla negra de las entrañas de la tierra para tiznar las manos de todos los que se las están lavando cuando precisamente se piden manos a miles para empujar la carroza que no avanza. Carbón, como merece su hipocresía y su pareado en apatía, que no es poesía, sino cómplice silencio acomodado.
Querido rey Melchor: Ya sólo los niños pueden dormir con los ojos cerrados y el alma abierta en esta ciudad de esquinas con perfiles como hojas de cuchillo, que demarcan angostas calles por las que no cabe un aire tan pesado. No hay más juego que una guerra capaz de llevarse por delante las rosas intocables de juanramón. Qué triste jardín. Traed finalmente carbón a esta ciudad para que se asombre de su real, ilustre y fervorosa ignorancia. Para que conozca el color verdadero de lo que ocurre cuando la mediocridad se invita a su mesa y se queda a vivir en los aposentos que deberían iluminar su horizonte.
Traed con ese carbón un nuevo Mediodía al Ateneo, y muchos libros sin subvención a sus penitentes de capirote que confunden cabalgata con la procesión de vanidades a las que se entregan, de forma permanente, mientras le raptan a Atenea en su propia casa. De la sabiduría y la estrategia que representaba la diosa han estado cortitos estos gladiadores del circo Máximo a la hora de defenderla como mentora de los héroes que merece la ciudad.
Este año, rey Melchor traed carbón a los sevillanos. No más juegos de mesa camilla, no más motos para campeones de la nada, ni mecanos imposibles, ni muñecas para maquillar, ni bicicletas más caras, ni balones para embarcar en nuestro propio tejado, ni cocinitas con humo verdadero, ni coches eléctricos por enchufe, ni más futuro teledirigido. No más oro sin valores, ni más incienso del que aturde… Traed carbón para calentar las calderas que muevan las entrañas del tren de los sueños de esta ciudad con destino a la prosperidad que sólo encontrará en su trabajo, en su conocimiento, en la bondad de sus gentes sin complejos, en su conservación, en su alegría sin farolillos, en la dignidad de los que no empeñan falsos halagos para eludir lo que la verdad esconde. Y si nos os queda carbón, que es muy probable tal y como están las cosas, traed Sevilla a los sevillanos. No hay mejor regalo que una ciudad que se regala al mundo y, sin embargo, es tan esquiva para sus propios hijos. Pero no le quitéis el precio, para que se sepa siempre cuánto vale y por cuánto es capaz de venderse.
Y no olvidéis los regalos y caramelos que se merecen sus niños, como guardianes de la ilusión de tu existencia. En especial a los que, a pesar de todo, te mandaron desde Sevilla sus cartas este año.
(Posdata como contrapunto: Y querido rey Melchor, cuando llegue a Sevilla la cabalgata, asegúrese de la reputación intachable de Bob Esponja. No sea que tenga trapos sucios, algo nada descartable tratándose de una esponja que, además, vive en el fondo del mar. No metáis la gamba; pues seguro que alguno se la come).
Anuncios

Un comentario en “Querido Rey Melchor (por Juan José Borrero)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s