Hermana (por Paco Robles)

Hace casi un año, y después de meditarlo mucho, tomé la decisión de hacerme hermana de la Hermandad de la Macarena. Quise que no fuera el simple gesto de rellenar una solicitud y punto. Para mí era un paso importante y feliz. Para ello me acompañaron dos de mis armaos, Richard y Rogelio que hicieron guardia a mi lado rubricando con el mismo arte que hacen el cruce en la calle Feria esquina con la Resolana. La cosa terminó como tenía que terminar, canalleando en el Soto, que para eso las plumas blancas son una cosa muy seria. Al llegar a casa y meterme en la cama, no imaginaba que uno de los mejores regalos de mi vida estaba imprimiéndose en las rotativas de Abc aquella madrugada. Este artículo, que no es ni más ni menos que el abrazo emocionado de quién sabe de mis penas y mis Esperanzas, de quién me conoce y me indicó el camino de terciopelo verde que lleva hasta la misma puerta del Cielo, por debajo de un Arco.

 

 

Hermana (Abc 23 de marzo del 2010)

Tan solemne como sencillo. Tan tierno como entrañable. Un acto que consiste en dejar la firma en un papel como si fuera cera morada o verde. Más que arropada, escoltada por los que se saben intermediarios de la virtud que nos permite mantenernos vivos. Fue anoche. Con la Cuaresma cuajando en esos naranjos que son mantos camaroneros donde la primavera borda la flor del azahar en el terciopelo nuevo del deseo y en el tisú viejo, ¡ay!, de las ausencias que vuelven cada madrugada de Viernes Santo. Una firma, una medalla, una mirada hacia lo alto y unas lágrimas para drenar las emociones. La parábola de la hija pródiga que regresa a la casa de la Madre. Fuera, en el atrio, quien sirvió como guía sin saberlo aunque no sea digno de entrar en ese lugar sagrado donde se le rinde culto a la Esperanza. Siempre debe haber gente al otro lado para que el nazareno pueda publicar su buena nueva a los gentiles. Y eso lo saben los viejos cofrades sevillanos –no confundir con el fundamentalismo excluyente- mejor que nadie.

Ya no es una niña. La vida le ha dejado huellas que sólo se curan con la palabra que aparece bordada en el palio: Spes Nostra. Esperanza Nuestra que se desborda más allá de las orillas y las murallas, de los arcos y los puentes que abren la Semana Santa para todos. Hasta para aquellos que nos quedamos en el atrio. Llegó escoltada por los que llevan la coraza a la altura del corazón. Una historia más para el manto donde se teje la Semana Santa de verdad. Nunca es tarde si la dicha es macarena.

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3 thoughts on “Hermana (por Paco Robles)

  1. Stefano

    No sabía que eras hermana de hecho y de derecho, ya tenemos un vínculo más. Te has sacado el billete en business a la gloria, ser macareno es más que un seguro de vida. Me alegro mucho por ti. Robles como siempre, sembrado, me lo tienes que presentar un día que no le conozco en persona y también le sigo.

    Besos macarenos siempre

    Besos

  2. Arena en los zapatos

    Un millón de gracias Stéfano.
    Tienes toda la razón, ser macareno es un honor y una responsabilidad muy grande.
    El 24 de enero presentamos el libro de Paco en la Fundación Cruzcampo. Vente y podrás conocerlo.
    Es una gran persona, y un gran escritor.

  3. Rogelio

    Rosa, el día de la presentación del libro del Rancio hay que decirle que ya está tardando en engrosar, como hermano, las filas de mujeres y hombres cuyo corazón palpita en verde de Esperanza. Así sabrá qué se siente cuando lleve en su pecho, en una bellísima medalla, a la verdadera Madre de Dios.
    ¡Viva la Virgen de la Esperanza!
    ¡Viva su Hijo Sentenciado!
    y ¡¡viva su Centuria Romana!!

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