El tiempo dormido sobre mí

Y no sólo escapé yo…

La persistencia en la memoria (Salvador Dalí)

Vi que también el tiempo

pudo deshacer los nudos

de aquellas amables cuerdas

y me seguía en silencio.

Luego, abandonó mi sombra

(sin temores) para vagar

por ese desierto rojo

que ninguno conocemos.

Él tampoco lo conoce

pero prefirió buscar,

en el lánguido reflejo

de la esfera de ese reloj,

la última brizna de paz.

Yo observaba divertida

cómo

se

dejaba

caer

por el declive sinuoso

que brinda el coraje.

Era hermoso ver su enorme ojo abierto.

El tiempo devorando todas las luces.

El tiempo desbrozando los caminos.

El tiempo apartando la maleza

que ocultaba los atajos.

Para terminar exhausto,

dormido sobre mí.

 

(Este poema participó en la Exposición homenaje a Salvador Dalí del Grupo GEN04)

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