Mujer de una semana

Foto de Antonio Sánchez Carrasco

Pasión en Sevilla (Abc) 3 de marzo de 2011

Tú no eres mujer de una semana y lo sabes bien. Pero, a pesar de todo, esta tarde has venido hasta aquí porque quieres escucharlo de mis labios y te sientas a mi lado a ver cómo lo escribo para ahuyentar tus temores. Me cuentas que tienes miedo porque todos te hablan de la catarsis de tu belleza en el filo de la hoja blanca del azahar. De la luz azul insolente que te dibuja el contorno de nostalgia sensual, justo en ese Miércoles en el que la frente se nos ensombrece con el recuerdo de la cruz cenicienta, y la duda te atormenta con llagas de clavos recurrentes. Todos te escriben sobre el tiempo de las ansiadas vísperas, y a ti se te quiebra el ánimo, como quién no puede reconocerse en el espejo.

Porque no es así. Tú no te vistes con el relente de la noche canalla para venderte a los que quieren mirarte con ojos de caricias lentas. No eres mujer de camino fácil hacia la luz del gozo, para quedar dormida y abandonada, enredada en el vuelo del vencejo que presagia. No aprendiste a caminar parando los relojes de arena que el verso de Aquilino acarició en el resto de las mujeres, perdida por los garabatos encendidos de cirios tinieblas, sólo para que después, en la revuelta de una calle, se nos olvide tu nombre. Ese nombre que se enmaraña en los labios y amarga cuando se muerde. Tú no has derramado los versos de los poetas en tu regazo de mujer madura sólo para borrarle la seriedad con un beso de incienso en esa tarde sin horas a Romero Murube. Tú no pasas las páginas de tu destino como Ignacio Camacho te recorría leyendo el libro de tus placeres con cada paso, siguiendo el consejo de Max Aub, sólo para diluirte en unos días y volver a la eterna espera. Tú no has abierto el cofre de plata donde el maestro Burgos guarda la alegre tristeza de los días de la nostalgia, para derramarlos poco a poco por el camino más corto, sólo para volver atrás sin perderte. Porque sabes que vas a volver sola… en esa madrugada que abre el Domingo donde el blanco de la Resurrección se convierte en pocas horas en el albero valiente del Arenal.

No eres mujer de una semana, no lo eres, ni siquiera de cuarenta días. Sevilla, tú no eres una mujer de vísperas. Tu belleza no está encerrada en el frasco de la esencia que destila esta primavera que siempre es anuncio. Tú, Sevilla, eres el tiempo. Eres la luz mortecina del otoño. Eres el frío que viene desde los puentes sigiloso, para que nadie lo vea. Eres lluvia que desenfoca la altivez de tus espadañas. Eres verano crudo y solitario, pero bello y ausente.

No eres mujer de una semana, eres mujer de muchos siglos. Pero… perdónanos y permite a estos pobres locos que un año más nos dejemos embriagar de esta dulce espera.

 

Rosa G. Perea

Anuncios

2 thoughts on “Mujer de una semana

  1. Miguel Andréu

    Abro ya mi Cuaresma, que es la tuya, con tus palabras. Adelanto el reloj de arena unos puñados, que me pierden ya los días que llegan. ¡Qué buen comienzo me das, Rosa, para tener un mejor final! Un final que es principio, cuando una bandada de niños blancos -palmas y hosannas, claveles rosas y tintineo de borriquita, Zaqueo pendiente- bajen por la rampla de nuestra infancia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s