25 años sin Borges

La Gatera (Viva Sevilla, lunes 20 de junio de 2011)

No sé dónde estaba usted el 14 de junio de 1986. Yo lo recuerdo perfectamente, estaba en casa de mis padres vistiéndome para ir al cine a ver “Nueve semanas y media”, aquella película que nos descubrió la magia que produce el roce de la seda, bailando detrás de una persiana, al ritmo de la voz rota de Joe Cocker que, embrujado, le preguntaba a Kim Basinger si podía dejarse el sombrero puesto. Tenía encendida la radio, costumbre que con los años ha derivado en vicio, y en el noticiario una voz plana de mujer sentenciaba: “El escritor argentino Jorge Luis Borges ha fallecido a la edad de 86 años”.

Yo sólo tenía 21 años y no creo que hubiera leído más de cinco o seis libros suyos. Por eso, quizás, no pude entender que en aquel momento el mundo empezaba a volverse más aburrido. Con su muerte, Dios había echado un velo gris y anodino sobre nosotros. Con Borges se iba el ingenio ágil y despreocupado que sólo es capaz de producir la combinación de la inteligencia y la humildad.

Del escritor argentino se cuentan cientos de anécdotas maravillosas, únicamente comparables para esta gris editora, a las de Oscar Wilde. Otro maestro que derrochaba perspicacia aderezada con unas dosis de sarcasmo, absolutamente deliciosas. Y es muy revelador que, como legado, no sólo tengamos su producción literaria, sino también la recopilación de sus frases, ésas que no pueden ser corregidas porque habitan en la inmediatez del instante. Ahí es donde se miden los buenos escritores, en el ingenio espontáneo. Arrimándose sin miedo y exponiéndose al peligro de la burla. Como los buenos toreros.

Contaba otro escritor argentino, Héctor Bianciotti (autor de la más que recomendable Sin la misericordia de Cristo) que en un estudio de televisión francesa, en el curso de una entrevista preguntaron al maestro: ¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo? A lo que Borges contestó: Es que éste ha sido un siglo muy mediocre.

Perdone maestro, no puedo estar de acuerdo. Hoy, veinticinco años más tarde, y después de haber caminado con la muleta indispensable de sus libros, puedo asegurarle que este siglo, sin usted, es muchísimo más mediocre.

Rosa G. Perea

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3 comentarios en “25 años sin Borges

  1. Déjame que te deje una frase de él, que seguro conocerás, y que se me viene en muchas ocasiones al pensamiento: “Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”

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