No se protege al lince sino a los que viven de él. (Esperanza García Perea)

Foto KAKO RANGEL. Esperanza García Perea, asesora fiscal y tesorera de «No me abandones»

Abc 22 de agosto de 2011

Félix Machuca

190.000 animales se abandonan anualmente en España. Andalucía es la primera comunidad en esta lacra. La sociedad protectora «No me abandones», de la que es tesorera la asesora fiscal Esperanza García Perea, recibe, diariamente, doce llamadas para entregar perros o gatos

—Tengo un amigo en Puerto Real que me dice que una perrera sacrificaba perros y gatos sin inyección y a palos. ¿Me lo creo?

—A pies juntillas. Es el primer juicio que hay contra una perrera por utilizar un paralizante como método de sacrificio para así bajar los costos de la eutanasia, la muerte era por asfixia y según cuentan en algunos casos a golpes.

—¿Y sospecha o sabe que en Andalucía hay más centros así?

—Muchas sospechas, pero es difícil conseguir que la gente denuncie. Puedo contarte el caso de una voluntaria en una perrera que ha sido «invitada» a abandonar su voluntariado por sospecha de que llegase a denunciar por haber visto demasiado.

—En España, según el informe anual de Affinity, se abandonan 190.000 animales. ¿Es un dato real?

—Es real si hablamos de animales recogidos, pero no tenemos capacidad de recoger más de 4 ó 5 al mes según nos adoptan los que tenemos, y recibimos unas 12 llamadas diarias para abandonar. Esos 190.000 podrían ser el triple.

—Es un cifra abrumadora y no hay presupuesto que lo resista…

—Las cuentas nunca salen. «No me abandones» tiene unos 150 animales entre el refugio y casas de acogida. Ingresamos 20.000 euros en donativos y nuestros gastos de mantenimiento son de 33.000… Hay que echarle mucha imaginación y llamar a muchas puertas para conseguir el resto.

—Las protectoras dependen del dinero privado. ¿La crisis recorta ayudas?

—Si hablamos de protectoras y no perreras municipales sí, dependen casi al 99 % de dinero privado. Nuestros ingresos provienen de los 180 socios que forman la protectora y de determinadas entidades privadas que ayudan patrocinando calendarios, libros… Con la crisis y lo mal que lo están pasando muchas familias estos patrocinadores han cambiado el destino de sus ayudas. Es comprensible, pero las protectoras no podemos dejar de alimentar a los que ya tenemos acogidos.

—Pero tengo entendido que este año Gobernación repartió 140.000 euros entre 14 centros. ¿Es verdad que uno de ellos se ha llevado 21.000 para campaña de concienciación?

—Cierto, un centro sin refugio. Es absurdo. La concienciación es fundamental, pero debería ser trabajo de Gobernación, Medio Ambiente o Educación. Ese dinero debería ir a lo más inmediato. Todas las protectoras hacemos concienciación, pero de nuestro bolsillo.

—Discúlpeme pero tal vez sea necesario hacer ver a la gente que una mascota no es un sombrero…

—Esa es la base. Debe ser uno más de la familia. No es algo que puedas dejar cuando pase la novedad. Hay que plantearse que vivirá con nosotros unos 15 ó 18 años y por tanto saber que nos acompañará en todos nuestros cambios por la vida: pareja, hijo, vacaciones, mudanzas…

—¿Haría como hizo en su día Tráfico campañas publicitarias duras y emocionales?

—No se si a esta sociedad ya le influyen esas cosas. Vemos a diario imágenes de Somalia y hemos aprendido a mirar para otro lado. La base es educacional.

—¿Cuánto dura un perro en una perrera antes de ser sacrificado?

—Unos 10-15 días si no consigue ser adoptado antes.

—En «No me abandones» hay unas 12 llamadas diarias para dejar perros. ¿Qué haceís con 12 animales diarios en unas instalaciones limitadas?

—Rechazarlos con todo nuestro dolor, esto es intentar ponerle puertas al campo. Nosotros no sacrificamos, así que solo si sale uno entra otro.

—Es curioso que los animalistas monten la que montan con los toros, que los conservacionistas le saquen a Europa y a San Telmo suculentas partidas para el lince y que, las protectoras, estén tan desasistidas ¿no?

—Es hipócrita. No estoy de acuerdo con la muerte innecesaria de un animal, y como imaginarás no me gustan los toros (coherencia) pero lo que ocurre con las mascota te hace marcar prioridades. Lo del lince es una de las mayores farsas que existen. No estamos protegiendo a un animal, si no al funcionario que vive de él y a toda su infraestructura. No se pueden destinar 26 millones a 253 linces y dejar 190.000 animales anuales en la calle. Es inmoral hablando de lo que hablamos: animales.

—¿Tiene usted animales en casa? Se lo digo sin segundas…

—Por supuesto, dos maravillosos gatos que me dan una lección de humildad diaria… lo recetaba a más de uno.

No me abandones

Ese es el nombre de la protectora de animales donde esta asesora fiscal invierte, como voluntaria, el tiempo que no tiene y a la que dedica el amor que sobradamente siente por los animales. «No me abandones» tiene su sede en Jerez y sostiene su objetivo proteccionista a base de donativos y ayudas privadas. Para Esperanza García Perea existen perreras municipales que son auténticas casas del horror y no menos horrorosa es, a su juicio, la millonaria inversión de la Junta para salvar al lince, mientras Andalucía pasa por ser la primera comunidad en abandono animal. Quizás consecuencia directa de otra estadística indecente como la educacional. Esperanza es socia de la editorial sevillana Jirones de Azul.
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