Verónica sin paño

Artículo publicado en el VIva Sevilla, La Gatera, 6 de febrero de 2012

Sevilla que es una ciudad de escenarios, es posiblemente la que menos obras de teatro ofrezca a los que tenemos el alma cosida entre bambalinas. Y sólo por honrosas excepciones (muchas de ellas de la iniciativa privada) encontramos ofertas culturales realmente valiosas.

Es el caso del Teatro Quintero, que acoge los adorables fantasmas de aquel mítico cine Pathe, y que ha traído a la maravillosa Verónica Forqué con la joya de Willy Russell, Shirley Valentine. Para los que no conocen la historia, a grandes rasgos, Shirley es una ama de casa londinense con una vida gris y aburrida, a la que una amiga recién divorciada la invita a un viaje a Grecia, donde experimentará una catarsis de la que saldrá la verdadera Shirley Valentine.

Ver a Verónica en el escenario es creerte la historia, nada más y nada menos que eso, y ahí está su grandeza. Tiene la capacidad de actuar exclusivamente para ti y abrirte la puerta a ese mundo que recrea con tanta sencillez. Y no olviden que no hay nada más difícil que hacer de lo ficticio una realidad de una forma tan natural. Verónica muestra una Sherley que somos todos, no sólo nosotras las mujeres, las amas de casa, las que sienten que se les están escapando de las manos todas las oportunidades. También están encerrados en sus gestos, en sus deliciosas sonrisas, en sus arrebatos, en sus profundas miradas, todos los miedos que esta ciudad de Sevilla guarda. Y así lo entendí al salir del teatro. Nadie mejor que Shirley Valentine interpreta el desazón y apatía que esta ciudad sufre. Sevilla es una mujer madura perdida, abandonada a su suerte, una mujer hermosa a la que todos utilizan y ninguno se pregunta cuándo es su turno. Ahora la vestimos de primavera, ahora de clásica, de progresista, de rancia… como una pequeña Barbie de plástico con la que jugamos a nuestro antojo y a la que abandonamos en el cajón de los juguetes rotos sin una pizca de remordimiento. Eso sí, se nos dibuja la boca diciendo que la amamos. Qué baratas son las mentiras.

Gracias Verónica, gracias por tu honradez, tu profesionalidad y exquisita forma de interpretar, pero sobre todo por no traer paños, ni calientes ni fríos, y hacednos pensar de la mano de Sherley Valentine.

Vuelve pronto.

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3 thoughts on “Verónica sin paño

  1. Manuel J.

    Muy interesante. Impropio de una crónica de sociedad.

    “…es una mujer madura perdida, abandonada a su suerte, una mujer hermosa a la que todos utilizan y ninguno se pregunta cuándo es su turno”.

  2. Miguel

    Tildar de Barbie de plástico a nuestra ciudad hará que muchos se lleven las manos a la cabeza, pero es así. Mientras que Sevilla no se despoje de complejos y de pasados absurdos, seguirá siendo eso, que por otro lado es mejor que ser una muñeca rota.
    Y seguirá siendo la que hable durante días del nombre de una calle o de un congreso que a la mayoría ni nos va ni nos viene. O de otros temas igual de banales, absurdos e intrascendentes. ¿Qué está pasando mientras nos distraen con esto?

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