Panes y peces

Artículo publicado en el VIva Sevilla, La Gatera, 13 de febrero de 2012

Me desayunaba hace unas mañanas en un periódico de economía con un artículo que decía que ya se había roto la barrera de los 17 millones de pensionistas en España. Esa cifra la enfrentaba el autor del artículo contra la de parados y le salía al buen hombre que cada pensionista se sostiene con la aportación de 2,42 afiliados a la Seguridad Social. Vamos, traducido para usted y para mí, que se necesitan dos personas y media que paguen seguros sociales para poder sostener el pago de un pensionista. Y lo peor es que, por lo visto, estamos cada vez más cerca del dos por uno, es decir, de la ecuación apocalíptica de dos cotizantes por un pensionista.

Frente a estas números fríos y abstractos, se me aparecen los rostros de los abuelos andaluces que hace unos días se manifestaban para pedir que no se les bajaran sus ya exiguas pensiones. Pensiones que algunos casos no llegan a los 500 euros si hablamos de viudedad, ó 700 euros de los cotizantes. Y ¿saben lo peor? Que en mucho de estos casos estas pequeñas pensiones están sirviendo (sinceramente no sé cómo) para ayudar a muchos parados.

A ver si me aclaro: Se necesitan dos personas y media que trabajen para pagar a la seguridad social, y de ese modo, la seguridad social pague una pensión ridícula a un pobre anciano que a su vez tiene que ayudar a un padre de familia que se ha quedado desempleado. El milagro de los panes y los peces..

¿Qué quieren que les diga? No sé muy bien cómo hemos llegado hasta aquí. Puede que sea tan simple como que el dinero que han estado pagando los trabajadores durante toda su vida, el Estado lo ha malgastado en otros menesteres en lugar de capitalizar la Seguridad Social. O que no es una buena combinación que España sea uno de los países con mayor índice de longevidad, frente a una natalidad muy baja. Servidora no es economista, pero tampoco hay que ser muy inteligente para saber que algo estamos haciendo muy mal en este modelo económico. Y que estas cifras que vemos en los periódicos no son simplemente números, son personas mayores que en muchos casos no pueden ni encender una estufa porque no tienen para pagar el recibo de la luz. Una sociedad que permite que suceda esto, es como poco una sociedad enferma. ¿O no?

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2 comentarios en “Panes y peces

  1. A mi me da miedo pensar que después de estar trabajando dede los 17 años, y contribuyendo cada mes como cualquier españolito, llegue la hora de mi jubilación y no quede nada en la hucha. Ya no pretendo viajar o desayunar en la calle, tan solo poder vivir cuando no me atormente el reloj a las 6 de la mañana. Me quedan más de 20 años para esto, pero lo cierto es que me preocupa el futuro.
    ¿Plan de Pensiones privado? Sí, claro, es la solución. Pero también es darle otro pellizco al sueldo. Y al igual que cualquiera, me merezco mi jubilación.
    ¿Por qué no se recortan esas astronómicas jubilaciones de los políticos o los privilegios vitalicios de senadores y congresitas?

  2. También soy de letras y no entiendo bien la proporción de 2×1. Quizá sean 3×1, que es mejor oferta. Esto es lo de menos.
    Lo más es el vómito, como mínimo la arcada, que produce leer a tecnócratas hablando de personas numeradas.
    Si no recuerdo mal, Aznar nos dijo que había dejado las arcas de la S.S. con superhabit suficiente como para que fuese autosostenible. Naturalmente Zapatero juraba por Snoopy que él más. Es intolerable que se nos pueda mentir con impunidad porque imprime un deterioro profundo a la palabra como vehículo de comunicación y confianza.
    Los planes de pensiones privados son pura falacia: el mío baja cada año. No me preocupa porque soy un inconsciente que jamás piensa en el mañana pero debe quedarnos claro que no es la solución; de hecho los bancos los exigen como pontazgo frente a cualquier operación de crédito porque para ellos supone un fondo bobo e irrecuperable.
    En mi opinión, modestísima, por supuesto, ésta sociedad no tiene mejor recurso que seguir presionando en la calle con los medios a su alcance.
    La oportunidad a día de hoy es magnífica para contrastar que la política que conocemos es un simple juego sucio, la ejerza quien lo haga.
    El Poder está en los mercados y los números. El hermoso concepto de Ciudadano fue una víctima más de Mdme. Guillotine.
    Qué nuestro Dios, que por más que se empeñen no tiene signo político sino de Amor, nos ayude a todos.

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