Antonio López

Artículo publicado en Viva Sevilla, en La Gatera el 4 de junio del 2012

Siempre he tenido el temor de acercarme a los mitos porque el estruendo que suele causar la caída de los mismos me suele despertar del sueño de la admiración. Quizás por ello, cuando amablemente mi queridísimo amigo Luís García de Tejada me invitó a conocer a Antonio López, detrás de la ilusión asomó tímidamente el temor.

La Fundación Madariaga, que entre muchas cosas hace una labor de apoyo al arte contemporáneo realmente admirable, ha acogido un taller para doce pintores impartido por Antonio López. Esto, para que ustedes se hagan una idea, es como si en el siglo XVII una familia sevillana organizara un taller con el mismísimo Velázquez. Para quitarse el sombrero delante de Valentín y mi querida Ángela Madariaga. Sevillanos con visión universal. Lo que esta ciudad necesita.

Me contaba Luís, que dirige brillantemente la Fundación, que el pintor le había pedido que le recomendara algunas novelas ambientadas en Sevilla y éste le había sugerido tomarnos un café los tres para hablar de ello. La lotería de navidad en el mes de mayo. Casi nada.

No les voy a hablar de pintura, ni de creaciones de ambientes, ni de soledades atrapadas en la seda de los pinceles de Antonio López. No puedo ni debo hacerlo. Servidora no es experta en pintura, aunque los que me conocen saben que de mi casa en un incendio salvaría por este orden tres cosas: mis gatos, mis libros y mis cuadros.

Pero de lo que sí puedo hablarles es de la fuerza que tiene la mirada de Antonio López. Fue un encuentro relajado, acogido por el silencio del edificio en una mañana festiva, pero cada pregunta y cada aseveración que apostillaba era como una pequeña flecha dulcemente envenenada de genialidad que se me iba clavando. Ni una sola coma de esa conversación era decorativa, ni una sola palabra era para rellenar silencios. En esos ojos se asomaba la dureza de la sabiduría sin papel de regalo, en su estado puro, destilada el extremo. Y yo puse mis cinco sentidos en atrapar cada mirada y poder sostenerla. Porque no pueden imaginarse lo difícil que es sostener la mirada de unos ojos en donde se esconden las esquinas abandonadas de la vida. Ardua tarea, gratificante tarea, necesaria tarea. Gracias Antonio, por la prueba, y por las sonrisas de la despedida como premio.

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4 comentarios en “Antonio López

  1. Verdadero placer leerte y aprender contigo…
    Envidia sana por haber podido compartir un café con un gran ser humano…
    Besos… muchos ❤

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