La voz a Salinas debida

Artículo publicado en Viva Sevilla, lunes 3 de diciembre de 2012, La Gatera

pedro_salinasDicen que el hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Algunos a eso le llamamos querencia, porque vemos fe donde otros ven obcecación. Porque ponemos fidelidad donde otros sacuden el cansancio. Y servidora, amiga de las piedras de tanto tropezar con ellas, vuelve una y otra vez a uno de los libros que le descubrieron el poder de la palabra.

Porque ha habido en mi vida muchos libros, he sido una lectora promiscua y facilona. Me he dejado llevar por las caricias de hojas de distintos autores sin preocuparme si eran de buena familia o no. He sido tan feliz leyendo a Bukowski como a Antonio Gala (sí, no hace falta poner esa cara). Aprendí que las palabras eran “un arma cargada de futuro”, y no sólo en la poesía, como dijo Celaya. Lo aprendí desde aquellos tebeos de Ibáñez, donde me aficioné al juego solitario de la imaginación, hasta que abrí por primera vez aquella edición de Austral de Cien años de soledad y me enamoré ciegamente de todos los Aurelianos Buendía que se iban sucediendo por las páginas.

Pero si hay un libro al que vuelvo una y otra vez, y cada lectura es nueva, reveladora, emocionante, es La voz a ti debida de Pedro Salinas. Reconozco una relación fetichista con este libro. Tengo una edición que compré a los catorce años, una edición bonaerense de Losada. Con las páginas amarillas y llenas de anotaciones. Una edición que pagué ahorrando el dinero del desayuno (nunca he tenido mejor motivo para hacer dieta) y que miles de veces he repetido delante de mis amigos que quiero llevar como equipaje en mi féretro. Me han regalado ediciones maravillosas de este libro, con todo el amor del mundo, que duermen celosas y presumidas en los anaqueles de mi biblioteca, pero ninguna me ha arrebatado la sensación del tacto áspero y antiguo de ella.

Mañana se cumplirán 61 años de la muerte del poeta, del profesor, del hombre que supo crear con las palabras más sencillas los versos más certeros. Los versos que han ido madurando conmigo, desde la pasión inmadura de la adolescencia, a la pasión profunda y certera de la madurez de una mujer que le debe la voz.

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One thought on “La voz a Salinas debida

  1. Alfonso Montaño

    ¡Si me llamaras, sí;
    si me llamaras!
    Lo dejaría todo,
    todo lo tiraría:
    los precios, los catálogos,
    el azul del océano en los mapas,
    los días y sus noches,
    los telegramas viejos
    y un amor.
    Tú, que no eres mi amor,
    ¡si me llamaras!
    Y aún espero tu voz:
    telescopios abajo,
    desde la estrella,
    por espejos, por túneles,
    por los años bisiestos
    puede venir. No sé por dónde.
    Desde el prodigio, siempre.
    Porque si tú me llamas
    «¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
    será desde un milagro,
    incógnito, sin verlo.
    Nunca desde los labios que te beso,
    nunca
    desde la voz que dice: «No te vayas».

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