Carmen Laffón y la Esperanza

Texto de presentación del Cartel de Carmen Laffón para la Hermandad de la Macarena por Antonio García Rodríguez.

Gracias Antonio, paisano, hermano, por dejarme traer las palabras que realmente desvelaron lo que deseábamos ver. En su momento. Ni un minuto antes.

Imagen 6Bienvenidos todos, en nombre del Hermano Mayor y de la Junta de Gobierno de la Hermandad Macarena, a este ya tradicional acto, de la presentación del cartel de la Semana Santa que edita, cada año, esta Corporación que mantiene la dicha y la responsabilidad de saber que desde este ábside se irradia, al mundo entero, el gozo de la Esperanza, una gracia que le es concedida a todo aquel que se postra frente a Ella, a los hombres que llegan ahítos de esta virtud y que la encuentran para auxilio de sus males, una grandeza que se asoma cada día desde el pretil del cielo que está situado justo detrás de mí. Una virtud que resuelve los más grandes problemas, que es capaz de atenazar la tristeza y transmutarla de inmediato en un gesto de alegría. Ahí radica la grandeza de la Esperanza porque retiene a quién se acerca y lo reconvierte a la mejor condición, porque lo atrapa y somete a un nuevo concepto vital que tiene su origen en la mirada de quien diera forma y cuerpo al Dios que se hizo hombre. Por eso es tan grande la Esperanza porque nos atrae al paraíso de sus manos cuando osamos posar nuestros labios sobre ellas, que nos condena y esclaviza a la verdad tan solo con enfrentar nuestra mirada a su rostro. Quienes dudan del poder de la Esperanza pierden cualquier noción de la vida, del atributo que nos permite idearla entre la bruma aromática y madrugadora de un viernes santo perforando los sentidos, destiñendo los cielos, velando la luz, deshaciendo caminos por San Juan de la Palma, destrozando la razón de quienes podemos observar esta aparición mariana y mantener la cordura. Por eso es tan grande y necesaria esta mansedumbre, porque es capaz de quebrar los más recios y negros horizontes y traspasar sus grietas con un sedal de socorro donde poder engarzar un rosario con cuentas de alegría, de paz y serenidad para confortar el espíritu. Por eso es tan grande la Esperanza porque sostiene y enaltece la certeza de la vida, porque es el ancla que fondea en el mar de la quimera de una infancia prolongada, porque es gloria que se nos posa entre las manos y cuando osamos retenerla se escapa entre los dedos para echar raíz en otras almas. Por eso es tan grande la Esperanza porque siendo un sueño se hace presencia, se consagra y convierte en tabernáculo una esquina desolada, el rumor de una mirada o el silencio de unos labios en los que se enclaustran salmos y oraciones. Por eso es tan grande la Esperanza porque solo basta mirar a la Virgen que la encarna para deshacernos del dolor, para apartar la nostalgia del pasado y hacer vivo el presente y de un instante la eternidad. Siempre está cuando se la requiere, siempre acude a la llamada, emergiendo de la nada es un todo que se concreta en la mirada. Soñarla es quererla y así viene a nosotros hoy, así nos la presenta, en su magnífico cartel, Carmen Laffón, esta pintora sevillana que ve la luz de esta ciudad, y cómo la ve, en 1934. A los doce años se inicia en la pintura con el maestro sevillano Manuel González Santos. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, teniendo como profesor, entre otros, de D. Miguel Pérez Aguilera, a quien reconoce como su segundo maestro. Finaliza su carrera en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y completa su formación académica en Italia a través de una bolsa de estudios del Ministerio de Educación.

Desde entonces, y a lo largo de toda su vida, su dedicación ha sido a la pintura y el dibujo, y en las últimas décadas, también a la escultura de la que hay en la ciudad muestras muy significativas, concretamente en el Palacio de San Telmo y en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

Formó parte de los pintores de la Galería Juana Mordó y contribuyó decisivamente, junto con su director Enrique Roldán y varios artistas sevillanos, a la fundación y posterior andadura de la Galería La Pasarela, en Sevilla, que desarrolló una importantísima labor en el conocimiento y difusión de la pintura moderna en la ciudad. Compartió estudio en Sevilla con Fernando Zóbel y José Soto. De 1967 a 1969, en compañía de los artistas sevillanos Teresa Duclós y José Soto, crearon El Taller, estudio de dibujo, pintura y grabado. En 1975 se incorporó a la cátedra de dibujo del natural, de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, reclamada por su titular, el pintor Miguel Pérez Aguilera, de tanta influencia en su formación. Impartió clases allí hasta 1981. En 1997 realizó la escenografía de El barbero de Sevilla, para el Teatro de la Maestranza de nuestra ciudad.

Desde su primera muestra en el Ateneo de Madrid, ha expuesto en importantes galerías e instituciones de diversas ciudades españolas y en el extranjero: Sevilla (Fundación FOCUS y El Monte Cajasol y Galerías Juana de Aizpuru y Rafael Ortiz), Granada (Fundación Rodríguez-Acosta), Málaga (Palacio Episcopal), Cádiz (Casa Pemán), Madrid (Museo del Prado, MNCARS (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), Fundación Casa de la Moneda, Galerías Biosca, Juana Mordó, EGAM y Leandro Navarro), Salamanca, Logroño (Sala Amós Salvador), Burgos (Casa del Cordón y Monasterio de Silos), Soria, París, Londres, Nueva York, Manila, Roma y Montevideo, entre otras.

Su obra se encuentra presente en numerosas Instituciones Públicas y Museos: Junta de Andalucía, CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) Universidad de Sevilla, Patronato de la Alhambra, Banco de España, Patrimonio Nacional, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Museo de Bellas Artes de Vitoria, Museo de Cáceres, British Museum, Coleccion de arte de la Fundación Cajasol, así como en importantes colecciones de entidades y particulares.

 Ha recibido entre otros, lo siguientes premios en reconocimiento a su labor artística:

Medalla de Andalucía

Medalla de la ciudad de Sevilla.

Medalla de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda

Premio Pablo Picasso de la Junta de Andalucía

Premio Francisco Prieto de la Fundación Casa de la Moneda

Medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes

Es Académica de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la que ingresó en el año 2000 con el discurso titulado “Visión de un Paisaje”

Vive entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda

Y hoy podemos asegurar que ha tomado posesión también de esta casa, de este cahiz de tierra que se enaltece y engrandece, en la constancia del amor, con la Virgen de la Esperanza, y que su gente, la gente de la Macarena, usando este gentilicio que universaliza los sentimientos y la más grande devoción, por la que es reconocida en el mundo entero, quiere agradecerle la maravillosa visión de la Madre de Dios, abriendo ventanas al tiempo por San Juan de la Palma, que ha expuesto ante los incrédulos ojos de quienes hemos tenido el privilegio de ver tan cerca esta transfiguración de María como Madre de la Esperanza.

Ser de la Macarena es un honor extraordinario que se adjunta al alma, una distinción que nos impone la Virgen y que pasa a ser nuestro más alto valor. Muchas gracias.

 

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