Sentencia

Miércoles, 20 de febrero de 2013

Diario de Sevilla, La Gandinga.

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Bajo el manto de la Esperanza hay un Hombre que aguarda su destino con las manos atadas. Mientras, el tiempo se divierte trenzándose en su pelo negro. Es imposible apartar la vista de los nudos que atrapan esas manos. Nudos que en cada torcedura de la cuerda llevan un jirón de nuestra indiferencia. Qué fácil es mirar a otro lado mientras Pilatos, con las manos aún húmedas, lee su sentencia. ¡Ay, qué injusticia amarrar las manos del que siempre perdona! De Aquel que lleva escondida la dulzura de la resignación en su mirada. Cuántas sombras han desbrozado en nuestra vida esos ojos de otoño endrino y nosotros le pagábamos con las treinta monedas de garabatos de cuerdas en sus pulsos.

¡Levanta el rostro, Padre! Que ya se dejan vencer los viejos goznes de la puerta de la Basílica. Que el estruendo de tu tropa se acerca. Que ya hay un rumor alegre de corazas y plumas cruzando el atrio para escoltarte. Y esta tropa te rinde honores diga lo que diga esa sentencia. Abre la puerta de par en par y proclama al mundo que no estamos solos. Que no hay oscuridad que resista el juicio de nuestras conciencias. Que no podemos lavarnos las manos mientras vemos como roban el pan, el techo, el trabajo y hasta la dignidad a nuestros hermanos. Que sólo nuestra coherencia puede remediar este Getsemaní del siglo XXI.

¡Mírame, Padre! Ya están aquí tus hombres. ¿No escuchas sus cornetas? ¿No oyes sus pasos desfilando? ¡Deja que entren, que vienen a indultar la sentencia que te abruma! ¡Vienen a cortar tus ataduras con el brillo de sus rodelas! ¡Vienen a borrar las espinas de tu frente con sus plumas! Ábreles Padre, ábreles que aquí están pidiéndote que cruces el Arco de nuestras almas para recordarnos que todo no está perdido, porque detrás de la oscuridad de tu sentencia siempre viene la luz de la Esperanza.

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6 thoughts on “Sentencia

  1. Manuel J.

    Me parece muy importante la reflexión sobre que nuestro sentido cofrade debe ir unido a la sensibilidad frente al momento presente.
    En mi opinión, la Santa Madre Iglesía no se está posicionando con claridad ante al dolor infligido a su rebaño. Nosotros, aunque seamos una modesta parte, sí debemos hacerlo.
    Besos y gracias.

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