Me viene mal

Artículo publicado el lunes 26 de mayo de 2014 en el Viva Sevilla

Hace unos días, en el coche, Esperanza y Begoña (compañeras de fatigas editoriales) comentaron sobre un anuncio de una clínica de fertilidad. El guión del anuncio (que ya pude ver en Internet) está bien. Se trata de una misma mujer interpretando un diálogo entre su yo presente y su yo futuro, decidiendo sobre cuándo es el momento idóneo para su posible maternidad. Hablamos de congelación de óvulos, imagino. Hasta ahí todo bien. Las tres somos partidarias de una maternidad responsable. Pero ¿por qué nos daba escalofríos escuchar a la protagonista del spot decir que no quería ser madre porque ahora le venía mal?

Aclaro para situar al lector que las tres interlocutoras vivimos un momento femenino muy concreto respecto a lo que la maternidad se refiere. A mí ya se me pasó el arroz, comprenderá que a mis casi 49 años no ve va a dar ahora por esto aunque confieso que nada me hubiera hecho más feliz que ser madre, Esperanza piensa que a sus casi 42 años no tiene la situación ideal para criar a un hijo, y por último Begoña, que a sus 39 años está embarazada felizmente de más de 7 meses.

Tres mujeres con situaciones muy diferentes y nos horrorizó lo mismo: el uso de la maternidad como un producto de marketing, como un capricho personal de una mujer que quiere decidir a una edad que supere mucho los cuarenta y tantos años ser madre por cumplir un anhelo propio, anteponiendo los derechos de sentirse madre, por encima de los derechos de un niño a tener una familia (homoparental, monoparental o como quiera que sea que todas son válidas) que le dé todo lo que necesita emocionalmente.

Ojo, esto no es que una mujer que no pueda ser madre en un momento dado por una enfermedad, congele sus óvulos para que cuando se recupere pueda serlo. Ni de padres adoptivos que superan cientos de pruebas y esperan años atesorando amor a que lleguen sus hijos. Aquí hablamos de clínicas privadas haciendo negocio con óvulos congelados. ¿Aplazar la maternidad a la edad de casi ser abuela? ¿Por qué no me facilita usted ser madre a la edad que la naturaleza marca como adecuada? Guarderías gratuitas, ayudas a las empresas con trabajadoras embarazadas y otras medidas que sí son realmente efectivas. No me pida que congele mis óvulos a los 30 años para que a las puertas de la menopausia decida salvar una asignatura pendiente.

Soy una defensora convencida de que la mujer tiene el derecho absoluto a decidir sobre su maternidad, pero si toma la decisión de ser madre, debe hacerlo siempre anteponiendo los derechos de ese hijo a los suyos. Y a veces la decisión más responsable es la de analizar tu vida y ver que si “te viene mal ahora”, a lo mejor al que le viene mal después es a tu hijo.

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